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98.- EL TRAJE DEL NOVIO

Uno de los misterios más ocultos de todas las bodas siempre es el vestido de la novia. Dice la tradición que el novio no puede ver a la novia hasta que llega la ceremonia. Eso sí, antes de la ceremonia la han visto en directo o en foto la madre de la novia, las hermanas de la novia, la madre del novio, la hermana del novio, la prima del pueblo, la vecina del quinto, las compañeras de trabajo, la bedel del polideportivo, una que pasaba por allí y todas las abuelas de la cola de la pescadería. Pero el novio no. Y es que el novio siempre es el último que se entera.

2222222222222Pero claro, eso es fácil si tienes el vestido casi un año antes del día de la boda. En todo ese tiempo te da tiempo a prodigarte. Sin embargo, en el caso del novio, el caso ha sido totalmente diferente. La intención del novio ha sido desde el primer momento alquilarse un traje de ceremonia. Y esa era su intención hasta que lo dijo en alto y le cayeron puyas por todos los lados, familiares y políticos. (Nos evitaremos las palabras malsonantes)

Así pues, lo que no estaba el novio dispuesto a hacer era comprarse el traje meses antes de la boda, así que lo hizo apenas un mes y pico antes, y a escondidas de la novia. Con la complicidad de la hermana del novio, se fueron de tiendas, y en apenas un par de horas teníamos el traje decidido. Así que sin que la novia supiera nada, hicimos el encargo no son dificultades. Además, el novio después de jurar y perjurar que no iba a llevar gemelos el día de la boda, resulta que por no sabemos qué conjunción astral o conjura judeo-masónica, todas las camisas de boda vienen con gemelos. Puedes elegir un traje más o menos brillante, más o menos ponible, más o menos moderno, pero siempre con gemelos. C’est la vie.1111111Así pues, hoy pasa el novio a recoger su traje. Zapatos en ristre y paciencia a borbotones para hacerse la última prueba. Por lo menos la dependienta de la tienda sabe vender y se pasa todo el rato echando piropos al novio. ¡¡Ah, la vanidad!! ¡¡Sutil arma de venta!!

Tenemos los calcetines, los calzoncillos y los zapatos. Hoy recogerá el novio el traje, la camisa, el chaleco y el corbatón… ¡ups, creo que hemos contado demasiado!

 

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79.- ¡¡ARG!! ¿CÓMO ME VISTO?

ImagenNo hace muchos días, un invitado a la boda nos preguntó cómo había que vestirse para una boda en Andalucía. Es una cuestión curiosa, que no se nos había pasado por la cabeza que alguien nos la pudiera hacer. Así que le estuvimos dando vueltas a la pregunta para saber qué diferencias podría haber entre la vestimenta entre Bilbao y Almería… ¡¡¡Ninguna!!!

Quizá estamos muy influenciados por todo lo que se ve cuando bajan a veranear los de las vascongadas a Al- Andalus y mientras unos salen de fiesta con chirucas, los otros se ponen traje y corbata hasta para tapear. Quizá es que hemos visto mucho “Corasssón, corassssón” donde salen las bodas de Fran Ribera y nos parece que toda Andalucía es Sevilla, y que todas las bodas de Sevilla son como las de Fran Rivera.

En fin, que en las bodas de un lado y del otro, las chicas van espectaculares con sus vestidos de gala y los chico van estupendos con sus trajes y sus corbatas (o sin sus corbatas). Además esta no es una boda de alto copete. Nosotros somos bastante sencillos para todo ese tema y conque vengáis con la muda limpia nos conformamos. Podéis venir incluso con la pantaloneta de Kortatu.

Así que si te apetecía llevar mantilla, que sepas que siendo chico, no pega y queda feo.

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59.- LOS GEMELOS

Por favor, no confundir con las gemelas, que esas son unas chicas de Mendavia que vendrán a la boda pero no engarzadas en los puños de la camisa del novio. Aunque podrían, por tamaño.

GEMELOS

Hoy vamos a hablar de los gemelos, es decir, “Pasador formado por dos piezas unidas por un pequeño vástago o por una cadenita y que se usa para cerrar el puño de la camisa”. O por lo menos eso es lo que dice el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.

Esta entrada no tiene mucho sentido, salvo la necesidad imperiosa que tiene el novio el realizar una declaración de intenciones… “Puedo llevar traje, puedo llevar chaleco, puedo llevar corbata e incluso puedo llevar corbatón, pero por nada del mundo pienso llevar gemelos”. Ahí queda la cosa. ¿Será un trauma infantil? ¿Será una mala tarde? ¿O quizá será lo que le repatean las cosas poco prácticas?

El caso es que a día de hoy todavía no tiene traje. (En eso gana la novia que lo compró hace más de siete meses.) Pero seguro que no llevará gemelos, o como mucho los de la familia de Homer Simpson.

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