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22.- MÁS CINE, POR FAVOR

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El otro día fuimos a ver “Las brujas de Zugarramurdi” de Alex de La Iglesia. Hilando, hilando con el tema y hablando de cine nos dimos cuenta que también Alex había estado en Almería rodando una película. Una película que no tuvo mucho éxito en su momento pero que es bastante entretenida. Se titula “800 balas”. Hablamos de un “marmitako western”, tal y como lo definió su director, que cuenta la historia de un poblado donde se rodaban películas en los años 60 y donde malviven en la actualidad un grupo de actores realizando espectáculos emulando aquellas películas.

Ese es un rasgo característico de Almería y su cine. Durante las décadas de los 60 y de los 70 se rodaron muchas “películas de vaqueros”, “de indios” o “del oeste”. Este último calificativo viene de la denominación americana “western” y las múltiples películas relativas a la conquista de esta parte de los Estados Unidos arrebatándosela a los indios nativos. El éxito de este género provocó que se llenara Almería también de directores italianos a rodar y rodar, rodar y rodar… Pero, claro, como lo americano es lo bueno, pues para distinguir los “westerns” malos de los buenos, a las películas italianas las llamaron “spaghetti western”. Incluso, rizando el rizo, llegaron a denominar “chorizo western” a las películas españolas.

El máximo exponente de este subgénero de cine fue Sergio Leone, que consiguió grandísimos éxitos. ¿Quién no ha visto películas como “Por un puñado de dólares”, “El bueno, el feo y el malo”, “La muerte tenía un precio” o “Hasta que llegó su hora”? ¿Quién no se acuerda de esos primeros planos de Clint Eastwood sin afeitar, sucio, con el cigarro en la boca y cara de mala leche? Da para pasear mucho el desierto del pueblo de Tabernas.

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