TEEYLT 38.- EL VESTIDO Y EL CALOR

Seguía pasando la noche, discurriendo el tiempo y cada vez nos metíamos más en la madrugada. Rafael, el dueño del restaurante, no hacía otra cosa que recordarnos que los invitados se estaban impacientando. ¡¡Había que agilizar el asunto!!

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Solamente faltaba ya la apertura del baile por parte de los novios para poder salir a disfrutar de la fiesta en los jardines. Sin embargo, y sin que nadie se diera cuenta, la novia desapareció. Se la había tragado la tierra.

El novio seguía dando vueltas por las mesas hablando con unos y con otras, comentando los momentos tan divertidos que estábamos pasando, hasta que se dio cuenta que la novia no estaba y se fue a buscarla. No tardó mucho en dar con ella. Estaba en los aseos con su hermana pequeña.

¡¡Y aquí empezó el cachondeo!! El novio tocó la puerta y salió la hermana de la novia riéndose: “Tenemos un problema”. El calor había jugado una mala pasada a la novia y en el momento de volver a ponerse el vestido, el forro interior del vestido se le quedaba pegado y no había manera de poder ponérselo de nuevo. La novia por un lado y la hermana de la novia por otro, y el novio corriendo a buscar a la madre de la novia. Hacían falta más manos para sujetar el forro, el vestido y demás complementos.

Sin embargo, hubo un final feliz, ya que la madre de la novia no llegó a ser necesaria, ya que la novia, con un poco de agobio, consiguió reponer el vestido y entrar al salón del banquete preparada para abrir el baile.

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